La economía española muestra un fuerte crecimiento positivo en el ámbito macroeconómico, pero esta bonanza no llega con la misma intensidad al día a día de hogares y empresas. A pesar de las señales alentadoras desde la UE y la OCDE, el optimismo empresarial sigue en mínimos y la productividad permanece estancada. Llegó la hora de dejar atrás la pasividad y abrazar la acción para generar oportunidades reales.
En este artículo, exploraremos la desconexión entre datos macro y percepciones micro, los retos del mercado laboral, y las claves para implementar reformas e inversiones que impulsen un modelo económico sostenible y dinámico.
España lidera las previsiones de PIB 2025 con un crecimiento estimado del 2,9%, la tasa más alta entre las grandes economías europeas. Al mismo tiempo, la creación de empleo marcó un récord de 118.400 nuevos puestos en el tercer trimestre de 2025. Sin embargo, estos logros no se traducen en confianza generalizada.
La presión de los costes energéticos tras el apagón de abril elevó el IPC de la electricidad en un 8%, generando un diferencial de inflación desfavorable con la UE. A su vez, exceso de regulación frena creación empresarial y limita la capacidad de respuesta ante shocks externos.
La población activa aumentó en un 5,6% interanual, incorporando 1.240.300 nuevos participantes, y el empleo recuperó niveles prepandemia. Aun así, la tasa de paro se sitúa en el 15,3%, con un 38,4% entre jóvenes, y un 34,2% de hogares sin ningún miembro en activo.
La productividad por hora trabajada creció un 2,1% desde 2019, pero la productividad por ocupado aún no recupera niveles previos a la pandemia. Esta disparidad evidencia la urgencia de mejorar la eficiencia y transformar la productividad nacional.
Los datos revelan que, pese a la recuperación laboral, persisten brechas en productividad y expectativas empresariales. Entender estas cifras es el primer paso hacia un planteamiento proactivo.
El middle-market español muestra resiliencia: el 48% de estas empresas planea aumentar plantilla el próximo año. Además, inversiones en digitalización y sostenibilidad alcanzan casi el 49% de sus presupuestos.
A pesar de la incertidumbre, estas apuestas marcan la diferencia y elevan la productividad. Cada euro invertido en tecnología y sostenibilidad ofrece retornos en forma de eficiencia y valor añadido.
Igualmente, es vital implementar reformas estructurales urgentes:
La colaboración entre universidades, centros de investigación y empresas puede impulsar proyectos de alto impacto. Es esencial apoyar clústeres tecnológicos y startups, diseñar incentivos fiscales y consolidar un ecosistema donde el talento encuentre recursos.
La inversión en capital humano y en I+D+i no solo genera soluciones, sino que refuerza la confianza ciudadana en un modelo económico orientado al futuro.
Varias pymes han logrado optimismo empresarial en mínimos históricos al diversificar su oferta y adoptar procesos 4.0. Empresas de mediana dimensión en el sector agroalimentario, por ejemplo, integraron big data y energías limpias para duplicar su productividad en dos años.
Otro caso es el de un grupo de distribución que, tras un plan de digitalización integral, redujo costes logísticos un 25% y mejoró su huella ambiental, atrayendo inversores y talento joven.
Estos proyectos demuestran que es posible traducir empleo en productividad y generar empleo de calidad si se combina visión estratégica, recursos y esfuerzo coordinado.
El Plan Next Generation EU impulsa fondos clave para innovación verde y digital, con hitos previstos para agosto de 2026. Se estima que cada punto de inversión privada adicional aporte 0,6% extra al PIB.
La coordinación entre administraciones, sector privado y sociedad civil maximizará el impacto de estos recursos, creando cadenas de valor locales y fortaleciendo la soberanía económica.
La coyuntura exige más que análisis: demanda decisiones valientes y colaboración efectiva. Pasar de la pasividad a la acción no es opcional, es imprescindible para sostener el crecimiento y garantizar bienestar a las próximas generaciones.
Es momento de transformar la teoría en práctica: invierte en tu empresa, apoya reformas y participa en iniciativas colectivas. Con cada paso, estarás contribuyendo a construir una España más competitiva y resiliente.
La economía ya está en marcha. Ahora te toca a ti.
Referencias