En 2026, la economía mundial se encuentra en un momento crucial. Las cifras y proyecciones reflejan tanto resiliencia moderada en el crecimiento como marcadas disparidades regionales.
Este análisis ofrece una visión detallada de las expectativas macroeconómicas, las tensiones comerciales, la dinámica monetaria y los desafíos geopolíticos, al tiempo que propone estrategias para aprovechar las oportunidades emergentes.
Los pronósticos para 2026 oscilan entre 2,6% y 3,3%, según la fuente. El Fondo Monetario Internacional (FMI) sitúa la cifra en 3,1–3,3%, revisada al alza tras observar un fuerte impulso en inversión tecnológica y apoyo fiscal y monetario coordinado. Goldman Sachs, por su parte, anticipa un 2,8%, gracias al menor impacto arancelario en Estados Unidos y la flexibilidad de las condiciones financieras.
La UNCTAD adopta una perspectiva más conservadora, con un 2,6% de crecimiento global y un 4,2% en economías emergentes —excluyendo China— impulsado por un comercio que superó los 35 billones de dólares en 2025.
El panorama muestra profundos contrastes:
El comercio global marcó un récord de crecimiento del 7% en 2025, pero su trayectoria enfrenta vientos en contra por el resurgimiento del proteccionismo y la geopolítica.
Los aranceles medios globales superan el 17%, liderados por Estados Unidos en sectores estratégicos. Aun así, nuevos acuerdos bilaterales, como el de EE.UU. y la UE, buscan reducir riesgos y fortalecer cadenas de valor críticas.
Según UNCTAD, varias tendencias cobran relevancia:
La inflación global sigue por encima del 2% en muchos países, con un ritmo de convergencia gradual. En Estados Unidos, el retorno al objetivo es lento, mientras que la zona euro logra estabilizarse cerca del 2%. España, con salarios al alza del 3%, converge hacia la meta del BCE.
Los mercados financieros mantienen un tono positivo:
El entorno está marcado por alta volatilidad. Entre los principales riesgos destacan:
La fragmentación global obliga a diversificar alianzas más allá de los bloques tradicionales, apuntalando lazos con ASEAN, Canadá y Australia.
Frente a los desafíos, surgen oportunidades clave:
India se perfila como el mercado más dinámico, con reformas estructurales que atraen flujos de capital. El comercio Sur-Sur promete consolidarse, especialmente entre África y Latinoamérica.
La transición verde y financiera ofrece espacios de crecimiento: acceso a tecnología limpia, financiamiento sostenible y políticas industriales innovadoras son fundamentales para impulsar el desarrollo.
Para consolidar un crecimiento inclusivo, se sugieren acciones:
En definitiva, 2026 exige una mirada integral: combinar la adaptabilidad privada con políticas públicas coherentes, aprovechar la inversión masiva en IA y consolidar espacios de cooperación global.
Solo así será posible expandir horizontes económicos más allá de lo local, construyendo un futuro sostenible y próspero para todas las regiones del mundo.
Referencias