Cada vez más inversores buscan no solo rentabilidad, sino también transformar positivamente nuestro entorno. Las inversiones con propósito emergen como una herramienta poderosa para alinear intereses financieros con el bienestar social y ambiental.
La inversión de impacto es aquella que persigue generar un impacto social y medioambiental positivo y medible, al tiempo que ofrece un retorno financiero ajustado al riesgo. A diferencia de otros enfoques, esta práctica nace con la intención explícita de resolver desafíos en comunidades desatendidas.
Estos tres pilares, definidos por el Global Impact Investing Network (GIIN), garantizan que cada euro invertido contribuya a resultados tangibles y verificables.
Para asegurar la transparencia y la credibilidad de las inversiones, se emplean marcos de medición estandarizados. La evaluación activa permite identificar tanto impactos positivos como negativos, facilitando ajustes continuos.
En el sector educativo, por ejemplo, se utilizan métricas como:
Estos indicadores permiten a inversores y gestores vincular claramente el capital invertido con resultados medibles, asegurando un impacto duradero y eficiente.
La evolución de este mercado en España ha sido sorprendente. En 2023, la inversión superó los 1.500 millones de euros, un crecimiento interanual del 25,6% tras un aumento previo del 58%. Este dinamismo sitúa a nuestro país como el cuarto a nivel mundial y segundo en la Unión Europea en colaboraciones público-privadas de impacto social.
La mayor parte de esta inversión proviene de fondos privados y banca ética, combinando un 75% en deuda y un 25% en capital no cotizado. Además, en 2020 se canalizaron 567 millones de euros nuevos, impulsados por préstamos éticos y fondos especializados.
El Fondo de Impacto Social gestionado con recursos de NextGenerationEU y el PRTR ha catalizado la colaboración público-privada. En sus primeros 12 meses, destinó 155 millones de euros a 13 operaciones, con un claro enfoque en:
Ejemplos destacados incluyen la iniciativa tuTECHÔ, que ofrece soluciones habitacionales integrales para personas sin hogar, y programas de formación especializados que mejoran las oportunidades laborales de jóvenes y migrantes.
Las inversiones con propósito generan un círculo virtuoso donde el retorno financiero se nutre del cumplimiento de objetivos sociales y medioambientales. Al mismo tiempo, contribuyen al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, reforzando la reputación e innovación de las entidades participantes.
Ministros y líderes del sector destacan cómo esta estrategia permite:
A pesar del impulso, persisten retos clave. La estandarización de métricas y auditorías, la educación financiera de inversores tradicionales y la articulación de marcos regulatorios adecuados siguen siendo prioridades.
El futuro de las inversiones de impacto pasa por:
Con una visión clara y herramientas sólidas, las inversiones con propósito están llamadas a convertirse en un componente esencial de los mercados globales, alineando el crecimiento económico con la construcción de un mundo más justo y sostenible.
Referencias