En España, el 82,6% de la población reconoce no tener conocimientos sólidos en finanzas personales. Esta realidad plantea un desafío urgente que afecta a individuos de todas las edades y niveles socioeconómicos.
La Encuesta de Competencias Financieras del Banco de España (2021) revela que el 48% de los ciudadanos carece de cualquier formación financiera y solo el 8,17% considera su nivel como alto. A escala internacional, España se sitúa por debajo de países como EE.UU. (81%) y Reino Unido (71%) en el manejo de conceptos generales.
Además, el 36% de los españoles entre 18 y 64 años admite no saber lo necesario para tomar decisiones financieras seguras y efectivas, con una brecha superior en mujeres y hogares de bajos ingresos. Entre los jóvenes de 18 a 35 años, el 51% solo posee conocimientos básicos y el retroceso desde 2016 ha sido significativo.
Una buena formación financiera impulsa la gestión prudente del dinero a largo plazo y permite planificar mejor ahorros y deudas. Las personas con educación financiera adecuada pueden enfrentarse con confianza a subidas de tipos de interés, inflación elevada y nuevas formas de inversión.
En términos sociales, la alfabetización financiera refuerza la confianza en las instituciones bancarias y contribuye a la estabilidad económica nacional. Un país con ciudadanos informados:
Según datos de la OCDE, los beneficios incluyen presupuestos equilibrados, ahorro para metas definidas y una menor exposición a fraudes digitales.
Los españoles demandan formación en áreas clave para su bienestar económico. Entre las principales prioridades destacan:
Estos temas reflejan necesidades reales: el 73% quiere educación básica en ahorro e inversión, el 44,5% busca herramientas para no caer en endeudamientos innecesarios y el 39% solicita formación hipotecaria, especialmente en las franjas de edad más jóvenes.
Diversas entidades públicas y privadas han lanzado programas para mejorar la formación financiera de la población. El Banco de España, en colaboración con el Ministerio de Educación y las comunidades autónomas, impulsa su Plan de Educación Financiera desde 2008.
Además, la CNMV, el Banco de España y el Ministerio de Economía trabajan en un Plan Nacional de alfabetización digital y financiera para formar a profesorado y potenciar recursos en las aulas.
El 91% de los ciudadanos considera que escuelas y familias deben asumir la responsabilidad principal de la alfabetización financiera. Sin embargo, solo el 13% aprendió estos conceptos en la escuela, frente al 36% en EE.UU.
Introducir contenidos de ahorro, consumo responsable, crédito y planificación en el currículo escolar desde edades tempranas resulta fundamental para cerrar la brecha de conocimientos. Del mismo modo, una conversación abierta en casa sobre el manejo del dinero refuerza estas enseñanzas y crea hábitos saludables.
Invertir en educación financiera no es un lujo, sino una necesidad para afrontar con éxito los retos económicos personales y colectivos. Con un enfoque integral que combine escuela, familia y entidades, podemos transformar la realidad actual.
Cada ciudadano puede dar el primer paso: buscar recursos online fiables, participar en talleres gratuitos y compartir lo aprendido con su entorno. Así, construiremos una sociedad más informada, resiliente y próspera.
La verdadera riqueza comienza con el conocimiento. Invierte hoy en tu educación financiera y prepárate para un futuro más estable y seguro.
Referencias