La inflación es un fenómeno que erosiona poder adquisitivo y repercute en todos los aspectos de la vida financiera. Si tienes un préstamo personal, tanto a tipo fijo como variable, las subidas de precios pueden modificar drásticamente tu capacidad de pago y el coste real de tu deuda. En este artículo, exploraremos impactos directos e indirectos del incremento de precios en España y Europa durante 2025-2026, y ofreceremos consejos prácticos para blindar tus finanzas.
Cuando la inflación se mantiene elevada, los salarios no siempre crecen al mismo ritmo. Desde 2020, el IPC acumulado en España ha subido 22,1% mientras los salarios lo han hecho solo en un 16,7%. Esto significa que, aunque tus ingresos aumenten, el valor real de tu dinero disminuye y acabas destinando más euros a los mismos gastos que antes.
En este escenario, las cuotas de un préstamo pueden afectar más a tu bolsillo. Si la inflación supera la subida salarial, tus cuotas fijas o variables consumirán un porcentaje mayor de tu presupuesto mensual y limitarán tu capacidad de ahorro y consumo.
Los préstamos a tipo fijo presentan una cuota estable desde el inicio, lo que supone una ventaja relativa cuando aumenta la inflación. Al mantener el pago mensualmente constante, el dinero que entregas pierde valor real con el tiempo si tus ingresos se ajustan al IPC o crecen más rápido que la inflación.
Por ejemplo, si obtuviste un préstamo para comprar un coche en 2023 con un interés fijo del 5%, y la inflación anual se sitúa en torno al 3%, la carga real de tu deuda disminuye gradualmente. Eso sí, este beneficio solo aplica si tus ingresos suben en paralelo o por encima de la inflación.
Los préstamos a tipo variable están vinculados al Euríbor y al tipo oficial del Banco Central Europeo. Cuando la inflación sube, el BCE suele aumentar sus tipos de interés para contener la escalada de precios, lo que repercute directamente en tus cuotas.
Desde 2022, el BCE ha elevado los tipos de manera consistente. Esto ha provocado que el tipo medio de los préstamos al consumo supere el 8% en 2023. Si dispones de un crédito variable, cada revisión trimestral o semestral encarece tu cuota, tensionando tu presupuesto.
El mercado de préstamos personales ha experimentado movimientos significativos en los últimos años. A continuación, un resumen con los principales indicadores registrados hasta finales de 2025:
En 2025, la inflación se mantuvo moderada en torno al 2,7%, tras varios años de repunte significativo. El BCE decidió pausar las subidas de tipos hasta mediados de 2026, aunque mantiene los tipos en niveles históricamente altos para asegurar que el avance de precios se modere.
Este entorno ha favorecido la colocación de préstamos personales en la primera mitad de 2025, impulsada por la necesidad de financiar gastos básicos. Sin embargo, el incremento de la morosidad en el último trimestre del año ha llevado a una precaución bancaria más intensa y a una ligera contracción en la oferta de crédito.
El Gobierno y el BCE trabajan en medidas para mejorar la protección del consumidor frente al endeudamiento excesivo. En España se han endurecido las normas de publicidad de préstamos rápidos y se limita la contratación inmediata para evitar decisiones impulsivas.
Para 2026 se espera una ligera reducción de tipos a medida que la inflación ceda, lo que abaratará gradualmente los préstamos. Sin embargo, el ritmo de esa bajada dependerá de la evolución real de los precios y del impulso económico post-pandemia.
En definitiva, la inflación afecta a tus préstamos personales de múltiples formas. Entender este impacto, elegir productos financieros adecuados y planificar con cautela te permitirá mantener tus finanzas sanas y afrontar el futuro con seguridad.
Referencias